Realismo mágico o ironía dolorosa

La EP 15 no es precisamente la más agraciada del distrito que se autoproclama distinto. Villa Jardín, a pesar de su cercanía a mansiones que nada tienen que envidiarle a Nordelta o cualquier reducto exclusivo en los que abundan las 4x4, los viajes al exterior o la obsesión por la seguridad privada y la concentración de la riqueza, nada tiene que ver con nuestra aspiración vernácula de pertenencia al primer mundo.

Muchos saben que hablo de una escuela pobre, muy pobre, como tantas otras en nuestra provincia, pero en un distrito mayoritariamente rico. Nuestros niños, hijos de cartoneros, changarines, y desocupados, conviven con las grandes miserias humanas: violaciones, mentiras, delincuencia, adicciones y machismo, mucho machismo;  conviven con la marginalidad económica y social: soy testigo de lo mucho que les cuesta la comprensión conceptual, o la aceptación de consignas de comportamiento social, hundidos como están en el fango de la marginalidad.

Pero esa “gente primitiva, viciosa, maloliente y agresiva” tiene esperanza, los niños reflejan una mirada tierna y exigente, buscan cariño y valoran el esfuerzo de los docentes, pero no construyen su aprobación con conceptos abstractos y vacíos, lo hacen con caricias, besos, colgándose del cuello, de una y manchando con moco mi guardapolvo, a veces gritan desesperadamente cuando una no los atiende como ellos desean, y exigen que les des tanto cariño como ellos te entregan.

Observo que necesitan dejar su huella en la escuela, tal vez por eso la escriben, o la rompen, a veces la roban y destrozan, como manifestando un odio preñado en décadas de discriminación donde se los redujo a seres básicos: escuela básica, salario inferior al básico, contenidos básicos, infraestructura básica, ropa básica y destrucción de sus relaciones básicas. Estos seres “peligrosos” ¿Cómo no “entienden” que pretendemos una escuela de calidad? ¿Cómo no “entienden” que el Gobierno ha invertido tanto dinero en la Educación, un equivalente al 6% del PBI, (como pregona con la conducción de SUTEBA)? ¿Cómo no “entienden” que este gran logro de la Nueva Ley de Educación (la que SUTEBA hace propia) ha favorecido tanto a los docentes con salarios dignos?

Por eso les pido a nuestras autoridades: dejen de “favorecer” tanto a ésta gente que no valoran ni lo que tienen ni los logros del Gobierno, o mejor, de la conducción del SUTEBA. Docentes: “valoremos” lo que tenemos y no nos quejemos, porque los que pensamos diferente no sabemos de lo que hablamos, ni tenemos propuestas: dejemos que el oficialismo piense por nosotros, pues solo nos corresponde acatar sus sabias decisiones. 

Julia Corso (EP 15)

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